16 de abril de 2018

Ponte rímel pero no te depiles

Hoy viendo a una adolescente vestida para ir a entrenar a básquet me he acordado de la primera vez que me depilé.
Rectifico, me he acordado de la bronca que me echó mi madre por depilarme.

Resulta curioso,  porque cuando era niña (pequeña) le decía a mi madre que me quería pintar las uñas (como todos los niños y niñas de 5, 6 o 7 años supongo), y ella me decía que no, que eso era de chicas mayores y que me las pintaría cuando fuera mayor.


No me las he pintado en mi vida y siempre me ha recriminado que sea más femenina, que nunca mem pinto y tal.

Luego cuando iba entrando en la adolescencia le comentaba que me quería depilar las piernas, porque en básquet todas se habían empezado a depilar y mis pelos destacaban un montón. Alargó el momento diciendo que como era rubia mis pelos no se veían, insistía en que no me depilara. Pero pasados los meses, yo veía la situación insostenible, porque vale, no eran negros negros, pero desengañémonos, se veían bastante.


Ese día no quería notar más las miradas de mis compañeras de equipo, así que antes del partido me encerré en el baño de casa y sin tener ni puta idea me empecé a depilar en seco con una cuchilla. Con la ingenuidad que mi madre no lo notara, porque total, si eran rubios y no se veían, no vería la diferencia, no?

Evidentemente se dio cuenta y me pegó la bronca, que lo había hecho mal, que ahora me crecerían más fuertes y más negros, etc (en fin, todas las falacias alrededor de la depilación con cuchilla).

Ahora me he hecho la láser para no tener que depilarme nunca más, aunque, si en esos momentos de adolescente hubiera tenido acceso a la información feminista que tienen ahora las chicas, quién sabe, quizá me daría igual tener pelos o no.

Siempre me he preguntado qué se están depilando exactamente en estos anuncios, si ya van depiladas
El caso es que es importante que las madres y padres apoyen a los adolescentes en sus decisiones, porque total, me acabé depilando mal, me agujereé la oreja con una aguja de coser porque no me llevaban a hacerme un agujero en condiciones, me enseñaron a ponerme tampones mis amigas y aprendí a poner condones y a basar mis conocimientos sobre sexo con la SuperPop. ¿Sabíais que solo al 17% de los chicos les gustan las chicas con pelo corto? Pues hasta de eso me acuerdo. Para que luego digan que los medios de comunicación no son dañinos.

1 de abril de 2018

Me he vuelto a reactivar

Necesitaba el sol joder.

Y estos 4 días de vacaciones.
Si la clave es dormir y no tener horarios... y cada vez tengo más claro que me quiero ir a vivir fuera de la gran urbe. Necesito el mar y montaña cerca.

He vuelto al deporte. Aunque me duela la espalda, el sacro y de tó, me he dejado de excusas. Quizá haciendo músculo mejore... y la pasta que me estoy dejando en la fisio. Así que he vuelto a correr, a la bici (y más este mes de abril que hay el reto #30diasenbici), y atención: flexiones y abdominales, que creo que no hacía desde que entrenaba a básket, hará unos 20 años. Pero para mejorar el dolor lumbar, hay que hacer abdominal... eso me han dicho. De paso hago flexiones a ver si saco algo de bíceps.

También he puesto en marcha las típicas cosas pendientes que hace mil que estaban en lista: hacer bollobricolaje, mejorar el gambario, ordenar un poco la habitación del pánico, selección de fotos para seguir subiendo a la nube en caso de incendio o robo... (soy muy catastrofista, ya lo sabéis). Eso sí, del máster no he hecho ni una mierda. A ver si entre hoy y mañana me quito la culpa por no haber hecho nada y le doy a los trabajos que falta que me hace...

Y sí, ahora sí, a Dios pongo por testigo que no volveré a escribir a EsaChica. El proceso de desidealización está al 95% completado.
Sólo me falta volver a escribir la lista de cosas positivas diarias y ya habré cumplido casi todo lo pendiente. Qué orgullosa estará de mí mi terapeuta. A veces creo que me doy estos empujones para que no me "riña" y me felicite por ir bien, pero bueno, algo es algo.

Os dejo con mi nueva inquilina, que además, tendrá descendencia (lo cual supone un ahorro al no tener que comprar más compis).





23 de marzo de 2018

Cosas que nunca te diré

- No te lo había concretado, pero el chico que te dije con el que me lié cuando estábamos juntas era mi compañero de trabajo, tal y como me decías que pasaría.

- No me sorprende. Por la forma en que se comportaba contigo y me explicabas cosas de él, estaba claro. No nací ayer.

He conocido alguna otra como tú. Tenéis un magnetismo especial, gustáis a las personas, gustáis a todo el mundo, dejáis que os quieran. Ahora, cuando llega el momento en el que alguien quiere entrar aquí -le señalo y toco el corazón con el dedo índice- no sois capaces de aceptar que alguien os quiera de verdad. Que alguien vea vuestros defectos y os quiera con ellos. Es mejor alegar que vuestras mierdas os las tenéis que comer vosotras mismas, como si nos hiciérais un favor obligándonos a marchar. Pero es que también os queremos con esos defectos que hemos empezado a vislumbrar.

Aun así nos quedamos un buen tiempo cegadas de lo estupendas que sois y el falso perfect match que teníamos. Enamoráis a la gente y luego no os queréis responsabilizar de dar amor, sólo queréis recibirlo mientras no ven esas mierdas que dices.

Eso es un poco egoísta, ¿no crees?

18 de marzo de 2018

Malditas tardes de domingo de invierno



Archivo de palabras tristes, desolado, día tonto... Este podría ser uno de los discos que resumen algunos de esos momentos que algunas veces tengo, habitualmente cuando la culpabilidad pesa sobre mí.

De esos fines de semana que dices: tengo que ser superproductiva, los exámenes están a la vuelta de la esquina, y no haces más que procrastinar procrastinar y procrastinar.



Bueno sí, he hecho tres lavadoras, un lavavajillas, cambiado las sábanas, en fin, actividades muy placenteras. Y ponerme histérica porque es de esos días que me molesta la simple presencia de mi pobre compañero de piso que va de la cocina a su habitación y de su habitación a la cocina. ¿Está practicando para masterchef o qué joder? Hola, ¿puedo entrar en mi propia cocina o mi propio baño o vas a estar dentro dos horas más?
Necesito mudarme a un luagr más tranquilo, pero ahora mismo mi cuerpo no da para más.

Total, que acaba el finde, te sientes supermal por no haber alcanzado tus objetivos, por haber hecha la poca tarea sufriendo por estar resfriada por 10 elevado a 5 veces esta vez este invierno.

Por lo menos el rato que me ha abducido el sofá y me hacía subir la culpabilidad exponencialmente, no me ha permitido darme cuenta que el móvil no ha recibido ni un mensaje de wats relevante (los grupos de la universidad no cuentan). Nadie alrededor. Bueno miento, he iniciado una conversación breve con La Moza.

Cuando me siento una débil emocional revolotean por la cabeza ideas como "me tomaría 4 cervezas y me quedaría vegetando en el sofá",  "debería escribir en mi diario de terapia pero no lo hago", "me apetece escribir a EsaChica pero no debo",  "creo que no me gusta mi nuevo trabajo", "cómo necesito una presencia en mi cama pero que no sea de mentirijillas", "por dios que llegue ya julio que me está ahogando este puto máster".... no mola nada. No mola nada estar a domingo y pensar ya en el siguiente viernes o en julio, a ver cuando acaba todo esto.

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24 de febrero de 2018

Estoy cansada, estoy aburría, enajená

Siempre lo intento pero vuelvo y vuelvo a caer.
Perder horas preciosas en Facebook y Twitter. Y me aburro porque a las personas cuando nos da con un tema (me incluyo) compartimos cosas y colgamos cosas hasta aburrir sobre lo mismo. Nuestro muro se convierte en un monotema, a la que ves la foto de perfil de la persona en cuestión ya puedes deducir de qué irá su post. Qué cansino todo. Y repito, yo también lo hago y por eso no me gusta el doble esta situación. Así que a tomar por saco por enésima vez las redes sociales.

Cada vez me cuesta más ponerme con los estudios. sé que queda menos y tiene fecha de caducidad, pero se me está haciendo eterno.
El trabajo no está siendo tan chulo como yo pensaba. No estoy hecha para estar en una oficina.

Cada vez soporto menos tener al alquilado, sobretodo ahora que es invierno y cada puto finde aparece su novia por casa. Pero para vivir aquí hay que compartir sí o sí. Me planteo, como siempre, salir de la ciudad para poder pagar una vivienda para mí sola. Es la única manera que veo ahora. Pero hasta que no termine el máster ni hablar del peluquín.

Y mientras, intentando apagar la bestia esa que de vez en cuando grita: NECESITAS FOLLAR! FOLLAR! FOLLAAAAR!


Para no hacer ninguna gilipollez, básicamente.

14 de febrero de 2018

Yo no soy de San Valentín

Yo no soy de San Valentín. Y menos mal, porque hace justo un año que estoy soltera y me estoy quitando de los modelos patriarcales. Así que me da igual. Es un año que me ha pasado volando, pero en el que he metido muchas cosas, así que lo valoro positivamente. Es de las pocas veces en años que he sentido que tenía las riendas de mi vida. He hechos muchas cosas nuevas por primera vez. Y la más importante: hacer que pasen cosas.

En fin, estoy un poco de bajona porque duermo poco, tengo mucho trabajo y menos vida social y no quiero caer en el quejismo ni dar penica. Tengo miedo de perder las riendas que decía más arriba, a volver a perder el control, a creerme que no estoy a la altura, que puedo hacer mejor mi trabajo y mis estudios y que tengo un bloqueo mental.

Pero sobretodo a perder el control por estar falta de cariño, a dejarme embaucar por la primera que pase, a venirme arriba y tirarle la caña a una amiga mía y maldecirme a la vez mientras lo estoy haciendo, a meterme en cualquier historia por necesidad. No, no y no. Seguiré cerrada por si acaso.



 

Aunque...

28 de enero de 2018

Mis problemas con el contacto físico

Estoy bastante petada de curro y estudio y sólo llevo dos semanas con este ritmo, veremos si sigo siendo persona a finales de abril cuando baje un poco esta locura. Aun así esta semana he tenido dos momentos para mí, he ido al cine (hacía más de un año que no iba, porque la última vez fue con EsaChica -mala razón, lo sé, pero prueba superada-) y a un taller feminista de un día entero sobre como mejorar las relaciones amorosas.

La verdad es que he ido al taller, entre otros motivos, porque iba la Presunta (aka mi antiguo amor platónico). Sí, mal, caca, pero es el único espacio en el que coincidimos y quiero que seamos amigüis porque nos llevamos bien. También he ido porque estoy intentando cambiar que no me cueste tanto expresar emociones en público (llorar, mis vulnerabilidades), el contacto físico con otras personas y superar un poco el miedo al ridículo. Así que os podréis imaginar que en estos talleres, donde siempre meten (¿por quéee??) alguna dinámica de teatro, expresión corporal y contacto físico, lo paso un poco mal a la par que es un reto. Vaya, que salvando las distancias, me lo tomo un poco como terapia grupal, donde puedo conocer otras realidades y compartir la mía en un entorno seguro y feminista.


Total, que llevaba bastante bien el taller, los momentos de respiraciones y las relajaciones (soy la típica que imposible relajarme en estas situaciones, y si me ponen musiquitas zen menos) cuando llegó el momento del toqueteo, de ponerse en parejas. ¿Elijo a una desconocida o a la Presunta?
Ella, que sabe cuanto odio estos momentos pero no sé si sabe que hace 7 años estaba pillada de ella, se ofreció para ir juntas y yo: "sí por favor, por lo menos nos conocemos". Lo que no sabíamos es que había que cerrar los ojos y la otra persona nos iba a regalar una ducha imaginaria a base de caricias.


Es decir, que mientras tenía a la Presunta con los ojos cerrados enfrente de mí, nos iban dando instrucciones del palo: ahora caen las gotas sobre ella, ahora cogéis el jabón y la empezáis a enjabonar, ahora a enjuagar, pasad las manos por todo el cuerpo para quitar todo el jabón, ahora pasad la toalla, más suave, más fuerte... en fin, como 5 minutos pasándole las manos por todo el cuerpo pegando saltos al llegar a las zonas claramente críticas y dudando si pasar sobre las caderas o no (que no).

No sé vosotras, quizá es que soy una malpensada o es que llevo un año sin follar, pero yo percibo bañar a otro adulto como un acto sexual más que de cuidado, así que estaba por una parte deseando que acabara ese momento de acariciarla y por otro pensando: "joder, pero si es lo que me hubiera encantado hacer hace 7 años, aunque me hubiera puesto malisísima, cosa que ahora pues me resulta incómodo pero no me estoy muriendo, o sea, que bien". Eso sí, cuando ella me lo hizo a mí estuve más tranquila. Imagino que yo estaba más preocupada por hacer algo que pudiera molestarle que otra cosa, en cambio a la inversa no fue así.

Será que confiaba más en ella que en mí misma.

13 de enero de 2018

Hoy hace diez años

Últimamente tengo la sensación que las cosas van encajando como pequeñas piezas de un puzzle, tanto a nivel laboral como personal.



En la línea del post anterior hoy hace 14 años que escribí la semana pasada en el que contaba el recuerdo de mi primera cita con SuperEx, hoy hace (bueno, no exactamente hoy pero no quería quitarle efectismo al título del post, además que no recuerdo la fecha exacta) 10 años que no besaba a SuperEx ni tenía ningún contacto físico con ella.

Tranquilas, que han sido dos besos de saludarse.

Recuerdo perfectamente también la última vez que la vi una vez ya habíamos repartido todas las cosas (juré y perjuré que nunca más tendría nada compartido, y de momento así ha sido) y no había más que hablar. Sabía que en ese momento se rompía definitivamente el vínculo afectivo y le robé el último beso en la boca en el andén del metro. 2008.

Curiosamente la misma parada donde se
empezó a torcer la cosa con EsaChica

Desde entonces nos hemos visto periódicamente porque hubo una cosa compartida a la que no quise renunciar, bueno cosa, un ser vivo con su pelo y su amor infinito hacia nosotras. Los inicios fueron difíciles, que coño difíciles, una puta mierda, complicadísimos para mi, y entramos en una especie rabia mutua que nunca más en la vida quiero volver a pasar. Enterrados quedaron esos posts oscuros con nosolobollo 1.0.

Total, que la comunciación se basaba en definir hora, fecha, lugar, hacer el intercambio y no hablar absolutamente nada de nosotras, sólo de cosas que implicaran a la perra. Ni dos besos, ni nada. Una pequeña Edad de Hielo. Durante años no supe nada de su vida, sólo pequeños detalles que la gente me contaba sin yo preguntar (¿por qué hace eso la gente?), o sea, como en la canción miro la vida pasar, sin venir a cuento alguien te vuelve a nombrar.

Con los años poco a poco había un poco más de acercamiento, un día hasta nos quedamos hablando un buen rato en el que me contó detalles de su vida (y yo de la mía) estrictamente necesarios para continuar con la complicada gestión de la custodia compartida (nota al margen: si os separáis, os desaconsejo fervientemente la custodia compartida de mascotas).

Hoy no sé porqué, ha sido distinto. Al vernos me me ha dado dos besos y hemos estado charlando un rato. De camino se ha encontrado a su presunta pareja (una mujer que ya había visto yo otras veces pero no sé que especie de relación las une) y me la ha presentado formalmente. Dos besos. Hablan entre ellas de si comen ahora o más tarde y SuperEX me dice, ¿quieres venir a comer?

Vale. ¿Por qué no?


La verdad es que no he pensado nada, ha sido automático. Estaba a gusto hablando con ella y quería seguir haciéndolo. No ha sido para nada incómodo y nos hemos puesto al día de amistades comunes que quedaron atrás, de anécdotas pasadas, de nuestro presente... hubiera alargado el momento. Por la noche la he vuelto a ver, nos hemos vuelto a despedir con dos besos y medio abrazo y me ha hecho un pequeño regalo.

No sé, me siento muy bien. Siento paz conmigo misma y con ella. Después de tanto dolor, después de tanta ira, tantas lágrimas, tanto estar perdida, después de tanto dolor, tanto dolor, tanto dolor, tanto dolor.
No creo que vaya a cambiar nada, no volveremos a ser amigas, no nos vamos a ver más allá de la perra (siempre he pensado que el vínculo desaparecerá cuando se muera) pero creo que hoy se ha difuminado una cicatriz bastante muy importante.

Bueno, la más importante.


12 de enero de 2018

Yo me declaro inocente de toda la culpa que ocupa mi mente




Cuando los engaños, para que no duelan
se convierten en piadosas mentiras
te enseñan los años que es mejor una caída 
que vivir la nube de otra vida.
Con cada segundo busco en ti la eternidad,
son pocas las cosas dónde encuentro la verdad.

Porque si un beso sale libre de tu boca,
tiene sentido que mientas con maldad.
Yo me declaro inocente, 
de toda la culpa que ocupa mi mente.
Miénteme, pero de frente,
a ver si se cura éste miedo creciente.

Nada nos complace. 
Lo queremos todo, 
sin que importe el cuando, 
dónde o cómo.

Mirame a la cara y miénteme al oído,
es el pago por estar contigo.
Y en cada segundo busco en ti la eternidad,
son pocas las cosas donde encuentro la verdad.

Porque si un beso sale libre de tu boca,
tiene sentido que mientas con maldad.
Yo me declaro inocente,
de toda esta culpa que ocupa mi mente.
Miénteme pero de frente,
a ver si se cura éste miedo creciente.

Un salto al vacío con cada mentira,
es la nota falsa que se toca sin cesar.
Y en este intento que envenena mi promesa,
tiene sentido que busque la verdad.

Yo me declaro inocente,
de toda la culpa que ocupa mi mente.
Miénteme pero de frente, a ver si se cura este miedo creciente

_____________


¿Preferirías vivir "feliz" en la ignorancia o saber la verdad y hostiarte? ¿Has ido cambiando de estrategia con los años?

¿Cuántas veces cargamos con culpas y responsabilidades que no nos corresponden?
Yo me declaro inocente de toda la culpa que ocupa mi mente

7 de enero de 2018

Hoy hace catorce años

Hoy ha sido una de esas mañanas raras: me he despertado a las 9:30, no tenía más sueño pero parecían las 6 de la mañana. Oscuridad en la calle, silencio en la calle, silencio en la casa. Así que me he negado a creer al depertador y he continuado dormitando. Cuando sueño cosas agradables, o simplemente que me gustaría que sucedieran o encajan con mi realidad, intento alargar el sueño. Bueno, yo creo que más bien es para no enfrentarme a la realidad del día por delante, aunque hoy no tenga nada desagradable que hacer, simplemente mi último día de fiesta paro antes de volver a la rutina.
De repente hago un repaso mental de qué día es hoy, no sea que me haya equivocado y me estén esperando en el trabajo. 7 de enero.

7.

El número de mi camiseta de básquet de toda la vida.

Y hace catorce años, el primer día que me enamoré. Y esa persona era una mujer. Es imposible determinar el día en que te enamoras, así que el 7 de enero de hace ya catorce años fue nuestra primera cita.

Me acuerdo perfectamente donde fuimos y qué tomamos. Me acuerdo de cómo iba vestida ella. Me acuerdo que era un día esperado porque eran vacaciones de Navidad y era el día que volvía de su pueblo, aunque habíamos estado coqueteando por messenger sin decírnoslo directamente (los cambios de estado eran una conversación paralela). Me acuerdo que le dije que le iba a coger la mano yendo hacia donde se alojaba porque me moría por tocarla. Me acuerdo que nos respetábamos tanto o teníamos tanto miedo, que ni nos besamos en esa primera cita. A partir de ahí empezó una historia de amor y de construcción de identidades y salidas del armario donde hubo felicidad y dolor a partes iguales.

Y hasta aquí hemos llegado. Una mujer hecha y derecha. He aprendido muchísimo desde entonces.

Nunca suelo hacer balances el 1 de enero, porque en realidad, nuestros calendarios no empiezan el 1 de enero. Cogemos la fecha de una ruptura, de alguna muerte, de cuando empieza el curso, de algún evento importante. Hoy he cogido el 7 de enero, cuando hasta ahora escogía el 1 de agosto, el día que me dejó.

14 años. Mucho tiempo.
Ahora cuento mi calendario siguiendo otras fechas. Ojalá pueda olvidarlas algún día, pero me temo que no. Sólo espero que no tengan que pasar tantos años para poder volver a ver fotos de esas personas o situaciones y sentir paz, en lugar de dolor o tristeza.

Está nublado, es domingo y llueve. Es el día ideal para hacer introspección.