14 de febrero de 2018

Yo no soy de San Valentín

Yo no soy de San Valentín. Y menos mal, porque hace justo un año que estoy soltera y me estoy quitando de los modelos patriarcales. Así que me da igual. Es un año que me ha pasado volando, pero en el que he metido muchas cosas, así que lo valoro positivamente. Es de las pocas veces en años que he sentido que tenía las riendas de mi vida. He hechos muchas cosas nuevas por primera vez. Y la más importante: hacer que pasen cosas.

En fin, estoy un poco de bajona porque duermo poco, tengo mucho trabajo y menos vida social y no quiero caer en el quejismo ni dar penica. Tengo miedo de perder las riendas que decía más arriba, a volver a perder el control, a creerme que no estoy a la altura, que puedo hacer mejor mi trabajo y mis estudios y que tengo un bloqueo mental.

Pero sobretodo a perder el control por estar falta de cariño, a dejarme embaucar por la primera que pase, a venirme arriba y tirarle la caña a una amiga mía y maldecirme a la vez mientras lo estoy haciendo, a meterme en cualquier historia por necesidad. No, no y no. Seguiré cerrada por si acaso.



 

Aunque...

28 de enero de 2018

Mis problemas con el contacto físico

Estoy bastante petada de curro y estudio y sólo llevo dos semanas con este ritmo, veremos si sigo siendo persona a finales de abril cuando baje un poco esta locura. Aun así esta semana he tenido dos momentos para mí, he ido al cine (hacía más de un año que no iba, porque la última vez fue con EsaChica -mala razón, lo sé, pero prueba superada-) y a un taller feminista de un día entero sobre como mejorar las relaciones amorosas.

La verdad es que he ido al taller, entre otros motivos, porque iba la Presunta (aka mi antiguo amor platónico). Sí, mal, caca, pero es el único espacio en el que coincidimos y quiero que seamos amigüis porque nos llevamos bien. También he ido porque estoy intentando cambiar que no me cueste tanto expresar emociones en público (llorar, mis vulnerabilidades), el contacto físico con otras personas y superar un poco el miedo al ridículo. Así que os podréis imaginar que en estos talleres, donde siempre meten (¿por quéee??) alguna dinámica de teatro, expresión corporal y contacto físico, lo paso un poco mal a la par que es un reto. Vaya, que salvando las distancias, me lo tomo un poco como terapia grupal, donde puedo conocer otras realidades y compartir la mía en un entorno seguro y feminista.


Total, que llevaba bastante bien el taller, los momentos de respiraciones y las relajaciones (soy la típica que imposible relajarme en estas situaciones, y si me ponen musiquitas zen menos) cuando llegó el momento del toqueteo, de ponerse en parejas. ¿Elijo a una desconocida o a la Presunta?
Ella, que sabe cuanto odio estos momentos pero no sé si sabe que hace 7 años estaba pillada de ella, se ofreció para ir juntas y yo: "sí por favor, por lo menos nos conocemos". Lo que no sabíamos es que había que cerrar los ojos y la otra persona nos iba a regalar una ducha imaginaria a base de caricias.


Es decir, que mientras tenía a la Presunta con los ojos cerrados enfrente de mí, nos iban dando instrucciones del palo: ahora caen las gotas sobre ella, ahora cogéis el jabón y la empezáis a enjabonar, ahora a enjuagar, pasad las manos por todo el cuerpo para quitar todo el jabón, ahora pasad la toalla, más suave, más fuerte... en fin, como 5 minutos pasándole las manos por todo el cuerpo pegando saltos al llegar a las zonas claramente críticas y dudando si pasar sobre las caderas o no (que no).

No sé vosotras, quizá es que soy una malpensada o es que llevo un año sin follar, pero yo percibo bañar a otro adulto como un acto sexual más que de cuidado, así que estaba por una parte deseando que acabara ese momento de acariciarla y por otro pensando: "joder, pero si es lo que me hubiera encantado hacer hace 7 años, aunque me hubiera puesto malisísima, cosa que ahora pues me resulta incómodo pero no me estoy muriendo, o sea, que bien". Eso sí, cuando ella me lo hizo a mí estuve más tranquila. Imagino que yo estaba más preocupada por hacer algo que pudiera molestarle que otra cosa, en cambio a la inversa no fue así.

Será que confiaba más en ella que en mí misma.

13 de enero de 2018

Hoy hace diez años

Últimamente tengo la sensación que las cosas van encajando como pequeñas piezas de un puzzle, tanto a nivel laboral como personal.



En la línea del post anterior hoy hace 14 años que escribí la semana pasada en el que contaba el recuerdo de mi primera cita con SuperEx, hoy hace (bueno, no exactamente hoy pero no quería quitarle efectismo al título del post, además que no recuerdo la fecha exacta) 10 años que no besaba a SuperEx ni tenía ningún contacto físico con ella.

Tranquilas, que han sido dos besos de saludarse.

Recuerdo perfectamente también la última vez que la vi una vez ya habíamos repartido todas las cosas (juré y perjuré que nunca más tendría nada compartido, y de momento así ha sido) y no había más que hablar. Sabía que en ese momento se rompía definitivamente el vínculo afectivo y le robé el último beso en la boca en el andén del metro. 2008.

Curiosamente la misma parada donde se
empezó a torcer la cosa con EsaChica

Desde entonces nos hemos visto periódicamente porque hubo una cosa compartida a la que no quise renunciar, bueno cosa, un ser vivo con su pelo y su amor infinito hacia nosotras. Los inicios fueron difíciles, que coño difíciles, una puta mierda, complicadísimos para mi, y entramos en una especie rabia mutua que nunca más en la vida quiero volver a pasar. Enterrados quedaron esos posts oscuros con nosolobollo 1.0.

Total, que la comunciación se basaba en definir hora, fecha, lugar, hacer el intercambio y no hablar absolutamente nada de nosotras, sólo de cosas que implicaran a la perra. Ni dos besos, ni nada. Una pequeña Edad de Hielo. Durante años no supe nada de su vida, sólo pequeños detalles que la gente me contaba sin yo preguntar (¿por qué hace eso la gente?), o sea, como en la canción miro la vida pasar, sin venir a cuento alguien te vuelve a nombrar.

Con los años poco a poco había un poco más de acercamiento, un día hasta nos quedamos hablando un buen rato en el que me contó detalles de su vida (y yo de la mía) estrictamente necesarios para continuar con la complicada gestión de la custodia compartida (nota al margen: si os separáis, os desaconsejo fervientemente la custodia compartida de mascotas).

Hoy no sé porqué, ha sido distinto. Al vernos me me ha dado dos besos y hemos estado charlando un rato. De camino se ha encontrado a su presunta pareja (una mujer que ya había visto yo otras veces pero no sé que especie de relación las une) y me la ha presentado formalmente. Dos besos. Hablan entre ellas de si comen ahora o más tarde y SuperEX me dice, ¿quieres venir a comer?

Vale. ¿Por qué no?


La verdad es que no he pensado nada, ha sido automático. Estaba a gusto hablando con ella y quería seguir haciéndolo. No ha sido para nada incómodo y nos hemos puesto al día de amistades comunes que quedaron atrás, de anécdotas pasadas, de nuestro presente... hubiera alargado el momento. Por la noche la he vuelto a ver, nos hemos vuelto a despedir con dos besos y medio abrazo y me ha hecho un pequeño regalo.

No sé, me siento muy bien. Siento paz conmigo misma y con ella. Después de tanto dolor, después de tanta ira, tantas lágrimas, tanto estar perdida, después de tanto dolor, tanto dolor, tanto dolor, tanto dolor.
No creo que vaya a cambiar nada, no volveremos a ser amigas, no nos vamos a ver más allá de la perra (siempre he pensado que el vínculo desaparecerá cuando se muera) pero creo que hoy se ha difuminado una cicatriz bastante muy importante.

Bueno, la más importante.


12 de enero de 2018

Yo me declaro inocente de toda la culpa que ocupa mi mente




Cuando los engaños, para que no duelan
se convierten en piadosas mentiras
te enseñan los años que es mejor una caída 
que vivir la nube de otra vida.
Con cada segundo busco en ti la eternidad,
son pocas las cosas dónde encuentro la verdad.

Porque si un beso sale libre de tu boca,
tiene sentido que mientas con maldad.
Yo me declaro inocente, 
de toda la culpa que ocupa mi mente.
Miénteme, pero de frente,
a ver si se cura éste miedo creciente.

Nada nos complace. 
Lo queremos todo, 
sin que importe el cuando, 
dónde o cómo.

Mirame a la cara y miénteme al oído,
es el pago por estar contigo.
Y en cada segundo busco en ti la eternidad,
son pocas las cosas donde encuentro la verdad.

Porque si un beso sale libre de tu boca,
tiene sentido que mientas con maldad.
Yo me declaro inocente,
de toda esta culpa que ocupa mi mente.
Miénteme pero de frente,
a ver si se cura éste miedo creciente.

Un salto al vacío con cada mentira,
es la nota falsa que se toca sin cesar.
Y en este intento que envenena mi promesa,
tiene sentido que busque la verdad.

Yo me declaro inocente,
de toda la culpa que ocupa mi mente.
Miénteme pero de frente, a ver si se cura este miedo creciente

_____________


¿Preferirías vivir "feliz" en la ignorancia o saber la verdad y hostiarte? ¿Has ido cambiando de estrategia con los años?

¿Cuántas veces cargamos con culpas y responsabilidades que no nos corresponden?
Yo me declaro inocente de toda la culpa que ocupa mi mente

7 de enero de 2018

Hoy hace catorce años

Hoy ha sido una de esas mañanas raras: me he despertado a las 9:30, no tenía más sueño pero parecían las 6 de la mañana. Oscuridad en la calle, silencio en la calle, silencio en la casa. Así que me he negado a creer al depertador y he continuado dormitando. Cuando sueño cosas agradables, o simplemente que me gustaría que sucedieran o encajan con mi realidad, intento alargar el sueño. Bueno, yo creo que más bien es para no enfrentarme a la realidad del día por delante, aunque hoy no tenga nada desagradable que hacer, simplemente mi último día de fiesta paro antes de volver a la rutina.
De repente hago un repaso mental de qué día es hoy, no sea que me haya equivocado y me estén esperando en el trabajo. 7 de enero.

7.

El número de mi camiseta de básquet de toda la vida.

Y hace catorce años, el primer día que me enamoré. Y esa persona era una mujer. Es imposible determinar el día en que te enamoras, así que el 7 de enero de hace ya catorce años fue nuestra primera cita.

Me acuerdo perfectamente donde fuimos y qué tomamos. Me acuerdo de cómo iba vestida ella. Me acuerdo que era un día esperado porque eran vacaciones de Navidad y era el día que volvía de su pueblo, aunque habíamos estado coqueteando por messenger sin decírnoslo directamente (los cambios de estado eran una conversación paralela). Me acuerdo que le dije que le iba a coger la mano yendo hacia donde se alojaba porque me moría por tocarla. Me acuerdo que nos respetábamos tanto o teníamos tanto miedo, que ni nos besamos en esa primera cita. A partir de ahí empezó una historia de amor y de construcción de identidades y salidas del armario donde hubo felicidad y dolor a partes iguales.

Y hasta aquí hemos llegado. Una mujer hecha y derecha. He aprendido muchísimo desde entonces.

Nunca suelo hacer balances el 1 de enero, porque en realidad, nuestros calendarios no empiezan el 1 de enero. Cogemos la fecha de una ruptura, de alguna muerte, de cuando empieza el curso, de algún evento importante. Hoy he cogido el 7 de enero, cuando hasta ahora escogía el 1 de agosto, el día que me dejó.

14 años. Mucho tiempo.
Ahora cuento mi calendario siguiendo otras fechas. Ojalá pueda olvidarlas algún día, pero me temo que no. Sólo espero que no tengan que pasar tantos años para poder volver a ver fotos de esas personas o situaciones y sentir paz, en lugar de dolor o tristeza.

Está nublado, es domingo y llueve. Es el día ideal para hacer introspección.


 

3 de enero de 2018

Los blogs nunca morirán

Ese es mi deseo. Porque sigo aborreciendo Facebook, Instagram ya hará casi un año que no lo toco, y Twitter... quizá sea lo único que mantenga pero para el plano profesional. Me aburre el postureo, me hacen perder el tiempo los millones de noticias que además, positivas no son, o chorradas varias.  Por enésima vez me propongo desintoxicarme de redes sociales, que además, dan valor a lo efímero y a lo corto e imponen sus censuras. Aquí pones un pezón de mujer y no pasa nada, los posts quedan año tras año y te puedes explayar los caracteres que quieras, recuperar los comentarios... en fin, una pena que esté hace años de capa caída la bollosfera, porque era una gran comunidad. Ahora sólo somos entes individuales en busca de likes.

En fin, que a lo que venía yo a escribir es sobre algo doloroso que he descubierto. No, no es mi tercer resfriado-gripe desde que ha empezado este puto otoño e invierno, no es la indiferencia que supone para mí la Navidad, no es el puto bebé de los vecinos que no para nunca de llorar, por dios, nunca! No me imagino el calvario de los padres o abuelos, porque no tengo claro de donde viene, pero rompe los nervios a cualquiera.

Llevo ya mucho tiempo haciendo ejercicios de introspección, sobretodo de análisis de relaciones. Algo que deberíamos hacer siempre siempre durante y después de estar con alguien. Conocer nuestros límites, saber qué normas queremos aceptar o no, en fin, esas cosas. Abrazando a la psicología (porque abrazar a la psicóloga está feo) y al feminismo, estos últimos meses he aprendido un montón. Y descubro con horror (otra vez), ahora ya casi a las dos de la madrugada, las de cosas, LA DE COSAS que he permitido "por amor", la de veces que me han manipulado, incluso en relaciones o con personas con las que nunca detecté ningún atisbo de manipulación, o sí, pero mira "es bromita". Resumiendo: con todas las personas que he tenido relaciones.
Tanto horror que, al ponerlo por escrito, no veo más que paralelismos con todas las infografías que me sé de memoria sobre violencia de género. Afortunadamente violencia física o insultos no he sufrido, pero de violencia sexual para abajo (hacia lo más leve) todo, todito todo. Acojona y avergüenza. Tengo mi parte de responsabilidad, pero no se la quitaré a la otra persona. Ya basta de responsabilizar a la víctima, qué claro y meridiano lo tengo cuando los medios de comunicación culpabilizan a las víctimas mediáticas de violaciones, y qué ciega conmigo misma culpándome de todo lo que marcha mal en una relación.

Chicas, haced este ejercicio de reflexión. Recordad, buscad en vuestros diarios, las faltas de respeto vividas dentro de la pareja. Grabadlo a fuego por si se os olvida y lo teneis que consultar cuando os volvais a enamorar.

Por mi parte, sigo cerradísima, porque despues de haberme abierto en canal tantas veces, haber tenido que recoger los trocitos y pegarlos y ahora tener las cosas más claras... no sé si existirá alguna candidata con todos mis requisitos para tener una relación sana (y que además sea guapa).

20 de noviembre de 2017

Llámalo no-monogamia, llámalo poliamor, llámalo relación sin compromiso

Un tema que me trae de cabeza y del que aún desconozco muchas cosas es todo lo que no tenga que ver con la pareja tradicional. A medida que crezco intento romper con los mitos del amor romántico, y claro, la pareja tradicional está bien metida dentro de estos mitos.
Hay muchas contradicciones en mí y nunca he tenido una conversación profunda con alguien que piense diferente a mí, así que si sabéis de alguna lectura iluminadora comentad debajo porfa.

El caso es que como entiendo que el concepto de pareja tradicional en nuestra cultura tiene como pilar la monogamia y la fidelidad, eso se asocia a posesión, celos, no dejar que el otro sea libre. ¡Y no hay nada más bonito que nuestra pareja pueda ser libre! Es por eso que cuando me han propuesto pareja abierta, he empezado a cortocircuitar.



Si la monogamia es algo cultural, aprendido, se defiende que se puede desaprender. Pero, ¿es posible hacerlo después de casi 40 años con los mitos del amor romático grabados a fuego? Yo lo he intentado y no he podido. Es más, cuando estoy bien con alguien, la monogamia me sale sola, no necesito estar con nadie más, es que ni me fijo. O sea, puedo ver otras mujeres pero no hay un deseo irresistible de irme con ellas porque deseo más a mi pareja. No tengo miedo al compromiso: si estoy bien con alguien lo estoy mientras dura, no significa que sea para siempre. Y hay gente que a la que ya le dices que la quieres o le pides que deje el pijama en casa sale por patas. Oye, que no te he pedido matrimonio ni te he atado con cadenas. ¿Será lo de la pareja abierta una excusa para no aceptar la responsabilidad de amar y que alguien te ame? Lo sé, estoy haciendo preguntas muy básicas del estilo "no será que los bisexuales no lo tienen claro", pero ya os digo, me falta info, que nadie se ofenda.



¿Significa que porque la monogamia sea cultural es mala? Yo creo que no, porque la inhibición de la violencia y otros instintos también es cultural para poder vivir en comunidad. Así que no me intenten convencer con que la monogamia es antinatural si nos miramos en otros primates.

Tengo una conocida que ha abierto su relación un par de veces, y claro, cada pareja tiene sus pactos: que si no sea siempre con la misma persona, que si no me lo cuentes, que si no hubiéramos abierto la relación no estaríamos juntos. ¿No será que realmente no queréis estar juntos? Es necesario o compensa follarse otras personas para continuar junto a tu pareja? Se puede quererrománticamente a dos personas al mismo nivel? Si no se lo puedes contar a tu pareja, entonces es que sí que hay algo que molesta ¿no?




No sé, demasiadas preguntas sin respuesta. Yo lo que me pregunto es si no podemos coger lo bueno de la pareja tradicional y la pareja abierta, porque tampoco creo que el poliamor o la no-monogamia sea el Santo Grial. O mejor dicho, tenemos que cambiar la visión de pareja tradicional y pactarlo con nuestra pareja.

Que quiera tener una relación sin terceras personas no significa:
- Que estemos juntas hasta la muerte
- Que vaya a controlar todos tus movimientos
- Que te necesite para todo
- Que todo lo haremos juntas
- Que me quiera casar contigo
- Que quiera un hijo contigo
- Que no puedas salir más con tus amigos
- Que tengamos que vivir juntas
- Que tengas que conocer a mi familia
- Que tengas que estar pendiente las 24h de mí
- Que tengamos que hablar cada día

Y muchas cosas más.



Así que chicas, ¿queda alguien que no le tenga miedo al compromiso? ¿Queda alguien que entienda que los miembros de una pareja pueden ser libres sin que eso implique follarse a los demás?

11 de noviembre de 2017

He perdido a mis amigas

No en el sentido que no voy a verlas más, o que me hayan dejado de querer o ellas de quererme a mí.
Aquellas amigas que eran seguras de sí mismas, en el sentido que no seguían la corriente de "pues si no tengo novio o hijos tampoco se acaba el mundo", ahora su foto de perfil son sus hijos y sus posts dicen cosas como "son lo mejor de mi existencia y no digo mi vida porque mi vida son ellos". Y yo entiendo que cuando tienes un bebé absorbe mucho tiempo, mucha energía, pierdes sin quererlo tu individualidad. Como cuando tienes una pareja y tienes que dividir tu tiempo entre tu familia, tu hijo, tus amigas, tu trabajo, tu vida propia etc.


Pero esta pastelosidad en las redes sociales de alguien que no te esperas, me cuesta. Tengo otra en cambio que habla de sus hijos pero pone fotos de proyectos que hacen, manualidades, es decir, cuenta  que ella esta creciendo como madre igual que ellos crecen como hijos. No se limita a: "ya son X meses a tu lado, somos muy felices, que bonito el regalito que le habéis hecho a mi nene. Bueno, supongo que pilláis la idea".

Por otro lado yo sigo a lo mío reforzando lazos de amistad con la Presunta2 y Jei, con esas conversaciones en las que arreglas el mundo y haces terapia de grupo a precio de birra y bravas y no a precio de psicoterapeuta, lo cual está muy bien para tener otras visiones y cuidar tu bolsillo. Es ir encontrando otros círculos de amistades que estén más próximos a tu momento vital, compartan tu visión, se creen espacios de debate, etc.


Y otra cosa que me hace sentir muy cómoda es poder hablar con una superhetero (tendré que cambiarle el nombre a Presunta2 por Superhetero, lo estoy viendo, aunque creo que ya está cogido) de nuestras relaciones parejiles y mierdas amorosas de igual a igual, es decir: normalmente cuando hablo de parejas en círculos heteros, percibo, siento, como que lo que cuento no es tan imporante como lo que cuentan el resto de sus novios. Me escuchan, opinan, pero no me siento comprendida como con Presunta2, que sí siento que empatiza y estamos al mismo nivel. No sé si a vosotras bolleras también os pasa lo mismo. Que con grupos de bolleras pues sí que hablas de relaciones y hay como un equilibrio, pero con grupos de heteros que tú eres la única bóller pues noto como un muro invisible, una lejanía, no sé como explicarlo exactamente... Y parecerá una tontería, pero que una hetero empatice con tu realidad pues como que mola mucho, como cuando mi madre empatizó por fin conmigo por este tema.



Vale, acabo de ver que SuperHetero efectivamente está cogido y ya en 2011 me planteaba cambiarle el nombre a la Presunta2 por SuperHetero2 jaajajajaja Es que mi vida es un círculo recurrente, valga la rebuznancia.

8 de noviembre de 2017

Ya tenemos el invierno aquí (y yo me cagoentó)

Pues sí, hemos pasado de golpe de manga corta al anorak. Que sí, que ya saldrá la típica de "Ya era hora que llegara el frío".








Pues no, porque el frío no tiene ninguna gracia. Si la única ventaja del frío es que te puedes abrigar y estar calentita debajo una manta, es lo mismo que decir que la ventaja del verano es que te puedes desnudar y estar fresquita bajo el aire acondicionado.

El frío me pone de mala leche. He hecho algun post sobre desventajas del invierno, pero mira, no lo encuentro ahora. Por lo pronto me vienen a la cabeza algunas que ya he empezado a sufrir. Porque caminar por la casa y notar como el fresco acaricia mis mejillas NO ME HACE NI PUTA GRACIA. Que no, que no tengo calefacción central. Que no, que no puedo tener radiadores en toda la casa y encendido todo el rato el del comedor o la habitación. Que no soy millonaria.

- La ropa está fría al vestirse (qué gustazo ponerse el sujetador ¬¬)
- La taza del váter está fría al sentarse
- Lavarte la cara con agua rozando el punto de congelación es un suplicio (no puedo dedicarme a gastar hectolitros hasta que se calienta para lavarme sólo las manos o la cara)
- Te tienes que poner tantas capas de ropa que tus movimientos se ven limitados
- El contraste entre cuerpo caliente-sobacos sudando y frío en las zonas periféricas (nariz, etc) es de lo más desagradable.
- Ni se te ocurra moverte en la cama, porque el otro lado está igual que el permafrost
- No es ni medio normal que a las 6 de la tarde sea de noche. Eso deprime a cualquiera
- El frío y viento debajo de las orejas es DOLOR
- La humedad baja, la piel parece la de una momia y la electricidad estática es tal que a oscuras veo chispas cuando me quito el jersey o pijama.
- Desengañaos: no se disfruta igual de las terrazas. Y venga a gastar energía con los radiadores esos para calentar... el exterior. Qué absurdez, ¿no?
- Vaya, que cualquiera actividad al aire libre se complica: salir a correr, ir en bici, salir a la montaña y que no te pille la noche o el frío polar.
- Manos congeladas al teclear y usar el ratón
- Pies congelados. Ya puedes abrigarte ya, que si eres de pies fríos te jodes.
- Terror a la factura de la luz

Seguro que se me ocurrirán más, iré actualizando 

29 de octubre de 2017

La Presunta2 ha vuelto a mi vida

Más de 5 años han pasado desde ese post en el que decía que era la última vez que vería a la Presunta2

[Actualización rápida: Presunta alude a "Presunta Heteroflexible", chicas que me gustaron en su momento, que eran superheteros pero confundían. La Presunta 1 ha terminado siendo una muy buena amiga casada y con dos hijos, era más tonteos e imaginaciones mías para dar vidilla al blog pero nunca me ilusioné con ella. De Presunta2 sí que me colgué un poco, de hecho fue la primera por la que sentí algo después de SuperEx, pero nunca pude entablar si quiera una amistad por circunstancias de la vida y se convirtió en mi amor platónico. Luego se fue a vivir a otro país y la di por perdida para siempre].

Pues después de 5 años sin verla, y sin haber tenido ningún contacto, regresó a nuestro país y hemos ido coincidiendo. Nos avisó que venía a vernos al trabajo, me la encontré de casualidad por la calle y se paró a hablar un buen rato, se presentó a un evento que organizaba yo con otra gente, y cuando vio por FB que me había apuntado a una cosa me dijo que ella también y que ya nos veríamos allí. Ese día fue muy guay, porque aparte de reencontrame con eventos feministas, con ella y con Jei, arreglamos el mundo, charlamos un montón e incluso hubieron confidencias. Me fui a casa con el coño dando palmas feliz conmigo misma por ser capaz de hablar con alguien en confianza, como si intuyera que podríamos empezar a ser amigas y continuar una amistad que nunca pudo empezar. Mención en el Facebook y otro whatsapp, sigue tomando la iniciativa en conversaciones. Si no supiera que tengo 10 elevado a -20 posibilidades con ella, ya me estaría imaginando cosas raras. Me gustaría mantener el contacto con ella y ser amigas, pero tendré que ir con cuidado para no volverme a colgar. ¿Y cómo piensas controlarlo? -me preguntan-. Pues no tengo ni idea.


El caso es que yo tenía planeado un fin de semana fuera con un grupo de gentedelaquemeestoyhaciendoamiga para hacer una excursión, y también quería ir a otro evento feminista pero no caí en la cuenta que era el mismo finde.  La cosa es que Presunta2 me avisó que se había apuntado al evento y claro, un día tardé en pensarlo y apuntarme yo también. No tengo claro si me gusta o no lo que he hecho, me apetecen las dos cosas tanto por la actividad como por la compañía y la excursión la tenía planeada primero (eso le debería dar preferencia?). Pero es evidente que prefiero su compañía a la de los otros. 

En fin. Feliz por recuperar gente que daba por perdida, pero aún no asustada porque está todo bajo control.

Por cierto, me ha hecho gracia releer algunos posts antiguos, debería recuperar a veces ese tono majadero que hace mucho que esto está muy seriote. Y ya podríais comentar como antaño, que es gratis coño.