30 de julio de 2018

Un finde intenso, sororo y porqueyolovalgo


Un finde entero en compañía de mi MiMejorAmiga y su novia, un par de veces viendo a mi referente musical y como mujer, viajando, comiendo bebiendo. Eso siempre hace que la resaca emocional sea bastante duradera. Pero son esas resacas buenas. Que me diga que porque no he salido en la foto, le responda que era una foto familiar y ella me diga que soy de la familia. Que yo le diga que espero que la próxima vez que piense en querer morirse me llame.

En eso que el domingo inesperadamente, una amiga de MiMejorAmiga a la que no conozco dijo de venir a comer con nosotras porque se acababa de divorciar. Yo no sabía si quedarme, porque la chica necesitaba desahogo y habiendo una extraña delante quizá sería una situación incómoda para las dos. Como dijo que no había problema, me quedé y no me arrepiento para nada. Fue super enriquecedor. Creo que es la primera vez que siento la sororidad tan intensamente, una alegría por una mujer a la que no conocía de nada y que a medida que iba relatando su historia, se iba destapando lo maltratador psicológico que es su exmarido y lo feliz que era de haber tenido el valor de dejar todo eso atrás, haber podido abrir los ojos y quererse un poco más, como ama a sus hijos incondicionalmente y las ganas de sacar fuerza de bajo las piedras para soportar todo lo que le viene encima. Era una mujer que se había encontrado a sí misma, que estaba destrozada pero alegre de poder tomar las riendas de su vida después de más de 20 años de matrimonio. Y es que las mejores heroínas son las mujeres de a pie.




En esto que en una de las mil veces que fui al baño, me di cuenta que la puerta del cuarto del retrete tenía un espejo oscuro, que devolvía una imagen más tenue que uno normal. Como yo solo me miro en el espejo a primera hora de la mañana para no salir con la legaña pegada o el pelo en la ceja, no es algo en lo que me fije.
Quizá fuera el gin tonic o el subidón emocional de todo el finde, pero me miré y no me reconocí en el espejo. Pero para bien. Era como si estuviera viendo una mujer distinta, era mi otro yo completamente metamorfoseado. La miré profundamente a los ojos, como hago con las personas que me interesan. Medio sonreía, cambiaba la expresión, entrecerraba los ojos, le miraba el nacimiento del pelo y las incipientes patas de gallo. Era una mujer estupenda. Pensé que sería momento de buscar una novia porque ese espectáculo de mujer no podía dejarse perder.

Os parecerá una tontería, pero bajé las escaleras hacia la terraza totalmente cambiada.
Este finde me ha cambiado, sin que haya pasado nada especial ni haya hecho nada por provocarlo.

Entonces llego a casa, me meto en redes sociales y encuentro la explicación gráfica de lo que me sucedió en el baño.
Literalmente


10 comentarios:

  1. Me has recordado a una de mis mejores amigas que se viene mucho con nosotras dos ,y ella dice lo mismo que le da un subidón.
    Me encanta la imagen del espejo, esa imagen es la que deberíamos reflejar cada vez que nos vemos en el espejo.

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  2. ¡Qué importante es atreverse a mirarse y aprender a reconocerse en esa imagen confusa y a veces desconocida que nos muestra el espejo!
    ¡¡Sigue mirándote!!

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  3. A ver, yo quiero mirarte y abrazarte antes de que desaparezcamos por vacaciones, busca una tarde ya.

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  4. Guau, vaya súper finde entonces. Me alegro de que hayas experimentado esa sensación, ¡es un subidón muy grande! :)

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  5. Esos momentos de gustarse y quererse a uno mismo son la puta bomba. El mundo parece un examen continuo para poner a prueba nuestras autoestimas constantemente

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    1. verdad? y mira que es cansado estar siempre con la autoestima en la cima....

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